SAMAEL Dios del Rayo, SAMAEL Dios del Fuego, SAMAEL Dios de la Fuerza, ¡Oh!
Grandiosa Encarnación de la Voluntad Suprema, concedeme que tu infinito poder sea la
espada de mi voluntad, para separar de mí todo lo inútil y todo lo innecesario que impida
mi fusión conciente con la unidad esencial de mi vida.
¡Oh! Tu Glorioso SAMAEL, tu que experimentaste también este penoso tránsito
humano, préstame un auxilio, por medio de mi castidad y mis buenas obras, para que tus
poderes reunidos en mí, me den la fortaleza para destruir toda la influencia malsana y
para vencer todos mis defectos, hasta ser digno y capaz de luchar por el triunfo del
Espíritu en todos los ordenes.
¡Oh! Gran Logos SAMAEL, desciende sobre mí para que mi Espíritu no decaiga jamás
en el real propósito de mi vida y mis afectos sean equitativos, como la espada de la
Justicia Cósmica. AUM. AUM. AUM.

